No lo conocí en persona, sólo a través de la blogosfera.
Pero no me hizo falta más para apreciarlo.
Ayer me asomé a su "casa" y... ya no estaba.
No pudo ni decirnos un "hasta luego".
...Y es que, maldita sea, no logro acostumbrarme a la Muerte...
Hasta siempre, amigo.