( Extracto de la entrevista a un niño-soldado congoleño, publicada en el XL Semanal ):
"Sólo era un niño de 11 años cuando lo secuestraron y se lo llevaron a la selva para convertirlo en soldado. Allí le obligaron a cometer las mayores atrocidades que se pueda uno imaginar.
Las reglas estaban claras.
Ellos eran congoleños y los enemigos, los ruandeses. «El general nos ordenó que nos comiéramos a los enemigos», afirma con expresión totalmente neutra.
–¿Y tú qué hacías?
–Me los comía.
–¿Te los comías?
–Estaban buenos. La carne era sabrosa, más que otras que he probado, mejor que la de ternera o la de cordero. Me comí a más de diez ruandeses.
–¿Diez ruandeses?
–Diez, seguro. Algunos se comían hasta la cabeza. Yo la probé una vez, estaba buena. Lo único que estaba prohibido comer era el corazón."
¿ Crees que tú y yo somos mejores que ese niño ?
Pues no.
Somos iguales.
Sólo habría que ponernos en el mismo sitio, y en las mismas circunstancias, ¿ o no ?