Hablando hoy con una persona cercana, cristiana y no católica, sobre la Biblia y, en concreto, reflexionando sobre los diez mandamientos, llegamos a la conclusión de que, prescindiendo de su carácter religioso, podrían valer como normas universales de conducta, e incluso como leyes civiles.
Si los recordamos:
1.Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2.No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3.Santificarás las fiestas en nombre de Dios.
4.Honrarás a tu padre y a tu madre.
5.No matarás.
6.No cometerás actos impuros.
7.No robarás.
8.No darás falso testimonio ni mentiras.
9.No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10.No codiciarás los bienes ajenos.
Exceptuando los tres primeros, el resto son, desde luego, principios básicos de convivencia y orden social.
Desde hace años se vienen considerando a las religiones el opio del pueblo, y hoy en día parece que lo espiritual está reñido con el progreso, que en el siglo XXI no tiene cabida la fe, que el sentimiento religioso está anticuado, y, sin embargo, nuestra sociedad sería mucho más civilizada y avanzada si, por ejemplo, pusiéramos en práctica las enseñanzas que ya se nos dieron hace más de dos mil años.
¿ Sorprendido, verdad ?